La Adicción a Internet, ¿Por qué es mala?

¿Por qué podría ser malo estar enganchado a Internet?, al fin y al cabo, eso no puede matarnos,como tal vez pudiera hacerlo la adicción a las drogas, el tabaco y el alcohol. Lo cierto es que los malos hábitos son una espiral que suelen llevar aparejados muchos más problemas que sí podrían afectarnos y hacernos daño de verdad al mermar nuestra salud y perjudicar a quienes nos rodean.

Estar pegados a la pantalla continuamente puede enmascarar otra cosa: la adicción al porno. Hoy día ya casi nadie ve esto como un problema, pero esta obsesión ha hecho mucho daño a muchos matrimonios, llegando a romper muchas relaciones.

Lo que empieza por un pequeño desliz, se puede terminar transformando en un insaciable deseo de consumir nuevo material con desmedida codicia, llegando a provocar situaciones realmente embarazosas cuando se es descubierto, arruinando las más respetables de las reputaciones como cónyuge leal y ejemplar que se debe únicamente a su pareja.

En muchos países,la pornografía aparece por todos lados: en los puestos de revistas, las canciones, los programas de televisión, pero en donde más fácil y al alcance está es en millones de páginas de Internet. ¿Se trata de picardía inofensiva?Quienes recurren a ella pueden hundirse en el vicio de la masturbación y en último término, pudieran volverse adictos al sexo, abrigar deseos pervertidos,sufrir discordias maritales, e incluso llegar al divorcio. Según cierta autoridad en la materia, la adicción al sexo es como el cáncer: “No deja decrecer y de extenderse, rara vez retrocede, y es muy difícil tratarla y erradicarla”.

Ser adictos a Internet también nos roba otro recurso muy valioso: el tiempo. A veces es común hoy en nuestro entorno, como las personas se quejan de falta de tiempo para dedicarlo a cosas importantes que necesitan atención urgente, como pudiera ser la familia, hacer ejercicio para cuidar la salud, poner al día asuntos legales y otros. Incluso uno mismo necesita desconectar de la rutina y dedicarse tiempo para dedicárselo a algo que sea reconfortante y que no consista en una adicción.

Adicción a las Redes Sociales

Si tenemos el vicio de consultar el teléfono continuamente, o nos pone nervioso no poder hacerlo, quizá ya no sea un vicio, puede que se haya convertido en una adicción.

Puede venir aparejada a otra dependencia: la adicción a las redes sociales. No es infrecuente ver como algunas personas van caminando absortas en la pantalla de su móvil, mientras transitan, incluso por lugares de peligro, como en calles donde hay mucho tráfico de coches, escaleras, subiendo o bajando del transporte público, etc.

A menudo, los padres tienen serias broncas con sus hijos porque dejan que su adicción al Whatsapp y al Facebook dominen sus pensamientos todo el día, impidiendo llevarles una convivencia social equilibrada con la familia y su entorno. Es habitual que en la mesa a la hora de comer o cenar, estén con el móvil en sus manos o que incluso por las noches se despierten para consultarlo si llega algún mensaje nuevo. Esto, lógicamente,termina afectando a su rendimiento en sus estudios y responsabilidades.

Es imperativo siempre,consultar con un terapeuta antes de empezar cualquier tratamiento para corregir este y otros hábitos derivados. En cualquier caso, es necesario entender que,como cualquier otra adicción, ésta es un problema patológico, es decir una enfermedad, y por lo tanto debe ser tratada. No solo sufren solo los que la padecen, naturalmente también las personas de su entorno se ven perjudicadas de múltiples formas, y es algo que el paciente debe asimilar para comprender lo necesario que es superar esta adicción.